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Terra
La Coctelera

Enero 2OO9

El y los escándalos.

Feliz año a día 28 de Enero. Otro escándalo, otro entre muchos que han poblado este mes de Enero; muchas noticias de ese tipo que te hacen hacerte ese comentario mental: "menos mal que estas cosas son mentira". Ojalá lo fuese.

El arte y yo hemos tenido nuestra primera pelea. Bueno yo he tenido una pelea con un sector del arte, que nisiquira pueden recibir el nombre artistas. El sector del llamado arte del escándalo. El arte del escándalo contempla el sacrificio y la tortura dentro de los medios para conseguir una obra de arte. Bueno "obra de arte", mas bien sadismo a la enésima potencia. No voy a describir ninguna de las obras porque me parece de tan mal gusto que ni merecen mención alguna.

El arte es algo vivo, no se puede conseguir algo vivo a través de algo muerto ni moribundo, es tan evidente como pensar que no se puede llegar a un resultado aditivo cuando uno de los componente de un producto es un cero. Matar no es arte, bajo ningún concepto; aunque sean tan valientes de pensar que porque la supuesta obra esté en una galería ya sea arte. Porque como decía ese gran maestro: "el arte, o es arte, o es mierda". No hay ninguna explicación que supere a esa cita.

El segundo escándalo de Enero ha sido la gestión de la Comunidad de Madrid para con la facultad de Bellas Artes. En primer lugar el presupuesto es el 50% menor que el del año pasado cuando La Comunidad tiene una deuda millonaria con la universidad, que el dinero de las esperadas obras de verano ha llegado ahora y por lo tanto las obras con él. La calefacción es nula, de ahí que los pocos modelos que se pueden contratar con el presupuesto no pueden posar por el frío... Yo no soy muy reivindicativa pero... tela marinera.

Para terminar, aunque haya sido un mes de escándalo, hay que decir, que ha sido el más divertido hasta ahora, el cachondeo se ha apoderado de mi grupo, igual que el absentismo estudiantil, aún así...notable en mi Historia del Arte...¡sí! 

Diciembre 2008

La panacea del alma.

Noviembre me parecía un mes tan rutinario que no me ha parecido mencionarlo aquí, así que, pasemos a Diciembre.

He descubierto bastantes cosas en Diciembre pero la de más importancia es que me estoy convirtiendo en una pequeña friki cultural. En parte por vocación y en parte, como no, a las clases de Historia del arte.

La asignatura de Historia del arte no empezó con muy buen pie, todo sea dicho, pero en este mes ha pasado a encabezar la lista de mis asignaturas favoritas. Todo comenzó por un trabajo que en un principio cayó como una losa, pero que le estoy empezando a sacar su partido.

Consistente en visitar galerías y escoger y comentar obras ha sido la excusa para poner un pie por primera vez en mi vida en estos lugares. A día de hoy lo recomiendo. Los viernes después de clase hacía mi pequeño recorrido de galerías y la curiosidad me llevó a acabar en museos como el Prado o el Reina Sofía. Acababa esas jornadas como tras haber recogido pequeñas gotas de sabiduría a cada paso, y sobretodo sabidura en algo tan especial para mí.

Parecía como las horas de los viernes se acomodaran a mis recorridos y mi alrededor se contagiara de mis pasos. He encontrado un Madrid que no buscaba, pero que está hecho a mi medida.

Podríamos hablar como una 'panacea del alma', que la remendase a través de arte. Aunque tristemente en mis recorridos encontré a quienes ofrecían esa panacea, como único saber, y sin recibir nada a cambio por un bien tan valioso como ese. Gente de sensibilidad extraordinaria, que su sabiduría no reside en licenciaturas ni grados, sino que va más allá.

Sí, todos esos músicos clásicos de países europeos en los que las orquestas nacionales han sido desmanteladas y tocan en la calle; y su único saber es tan importante como acariciar las cuerdas de un violín, parecen tan insignificantes cuando en realidad tantos de nosotros necesitamos remendar nuestra alma con sus notas de artista.

Este mes por ellos, y también porque os recomiendo un paseo por las calles de Madrid aderezado con alguna de las exposiciones de las vanguardias, ya sea en el Thyssen, o el Reina Sofía.

21 de Octubre 2OO8

Día trece: El color acromático.

Hace tiempo que no escribo pero es que poco a poco el pinta y colorea se ha convertido en una pequeña rutina, y necesitaba algo que de verdad quisiera contar en vez de comentar que día tras día ha sido una sucesión de identidades.

Durante estas semanas los pseudoartistas se han ido abriendo a los demás en clase, incluída yo. Estamos formando un pequeño grupo, esto es un comienzo. Pero aún se sigue viendo a gente muy perdida dentro del ambiente de la clase, y no artísticamente hablando sino como personas. (Sí, aunque sean bohemios todos llevan una pequeña personita en su interior).

Hay quien repite en nuestro grupo. Supongo que no sería plato de gusto perder al grupo que hiciste en tu primer año para buscar otro entre gente más joven que tú. Pero a lo que de verdad voy, es al mero hecho de repetir un año de una carrera en que no se aprende, sino que se perfecciona. Me explico. Si no tienes esa chispa necesaria para el arte, en esta carrera desde luego no vas a aprender a tener esa chispa innata.

Junto con medicina opino que son las únicas carreras vocacionales, pero ¿una vocación puede ser errónea?¿o quizás es tan sólo un malentendido de la psique humana?¿transitorio o duradero?

Es duro pensar que lo que más te gusta hacer y lo que mejor haces, no lo sepas hacer tan bien como los demás. Mientras ves que te van a delantando en la carrera de fondo que es ser un artista consagrado. Es como un color acromático, un color fuera de los colores. Un burdo gris.

¿Es un camino hacia la mediocridad o hacia el autoconvencimiento?

9 de Octubre 2OO8

Día tres: El hobby y el arte desplazado

Han ido pasando los días de puntillas por esta semana. Las obras dirigidas, según parece, por los hermanos Marx proseguirán hasta la semana que viene y hasta entonces (o quien sabe si más adelante) no podremos tener el horario de asignaturas al completo...aunque eso al fin y al cabo es un alivio.

Hoy ha sido el turno de la presentación de la asignatura Técnicas pictóricas y materiales.

Para mí ha empezado con buen pie. Como las matemáticas a la física, se trata de una asignatura en la que aprenderemos las técnicas pictóricas como lenguaje para después crear algo más allá. Dos horas han sido suficientes para darme cuenta de que nada es tan fácil como parece. Me explico.

Para pintar un cuadro, no hace falta un papel y una pintura. Hay que ir mucho más allá. Telas, linos, tablas, papel de gran gramaje, bastidores, aparejos, pigmentos, aglutinantes, espátulas, paletas, pinceles con infinidad de formas y pelos diferentes, texturas, óleos, vinílicos, pasteles, acrílicos, temple, cera, acuarela...

A lo que voy, he llegado a la conclusión de que el arte en sí, a simple vista puede resultar una tarea fácil para todo aquel que tenga un mínimo de destreza con un lápiz...pero ni la destreza lo es todo ni crear una obra es una trabajo sencillo como puede parecer. Además de tener una idea en tu cabeza tienes que ser capaz de que en el transcurso de plasmarla en una supercifie no se distrosione a través de la mala utilización de los elementos de enlace entre la mente y el soporte exterior.

Hoy en día, cualquiera se considera pintor por haber hecho un par de cuadros o haber ido a una clase de pintura y se autodefine como artista de la forma más vulgar. Como diría mi padre, que es del mundillo: "Yo he conocido a mucha gente que decía: Oh sí, yo pinto. Yo soy autodidacta..., a lo que siempre respondía: Usted no tiene ni puta idea, así en términos generales."

6 de Octubre 2OO8

Día dos: pinta y colorea.

Mi segundo día en este lugar aún ajeno a mí.

Hoy sí que sí. Hemos empezado con las clases, o bueno las presentaciones de ellas. Nada más entrar a la primera de éstas he tenido una extraña sensación. Una sensación que se ha ido agravando a lo largo de la jornada...

La primera de mis clases de hoy hay sido Introducción a la escultura, en el edificio anexo. Edificio que, al igual que el principal, y para proseguir con esta línea de caos en movimiento, estaba en obras.

Es ahora el momento de desvelar la sensación que me acompañaba.

Al entrar en la cuidadosamente escondida aula E14 mi primera impresión ha sido que era una copia, universitariamente hablando, de una clase de manualidades de un colegio. Mesas de trabajo cubiertas de polvo de arcilla; manos marcadas en las paredes; estanterias que podrían relatar, literalmente, vivencias desde los años ochenta; trabajos de alumnos abandonados en las mesas...En definitiva, parecía que de un momento a otro nos iban a dar un tarro de pintura de dedos y nos íbamos a dibujar mariposas a modo de antifaz.

Pero no, en su lugar nos han pedido material como si fuéramos a trabajar en el gremio de la construcción: martillos, madera, doce kilos de arcilla...Aunque Don Ignacio, en vez de construccion, prefería llamarlo animación del espacio...

Siguiendo con la vida relajada propia de primeros días de clase, teníamos dos horas libres y no hemos tenido por más que dirigir nuestros pasos hacia las dos aulas más visitadas a lo largo del curso académico: la cafetería y el césped. De ese modo esperamos al comienzo de la siguiente clase: Introducción al color.

Y si en Introducción a la escultura no daban pintura de dedos, aquí nos daban las ceras plastidecor para que nos entretuvieramos. Haremos círculos cromáticos en guach.

Sí, tenemos dieciocho años.

Sí, vamos a la universidad a pinta y colorea.

Y no. No es un trabajo fácil.

2 de Octubre 2OO8

Día uno: hablemos de temas banales.

Antes de nada, las presentaciones pertinentes. Después de una carrera de fondo, de preparación exhaustiva y de superar la prueba de acceso específica, hoy he empezado mi primer curso en Bellas Artes en la Complutense de Madrid.

De ahí, life in technicolor, creo que este nombre venía que ni pintado para empezar un blog sobre lo que iré viviendo día a día en una carrera que como hoy bien han presentado siempre se ha definido en un halo de cuatro palabras mágicas: descontrol, drogadicción, bohemia y teatro.

He de decir que en este pequeño universo paralelo de los pseudoartistas hay mucho personaje creado. Sacado de lo místico para intimidar al contrario pero que en realidad no es más que una careta que cubre al cual quiere parecer más de lo que en realidad es. Aunque siempre hay honrosas excepciones.

Para mi día uno no me he disfrazado, pero la verdad es que me hubiera encantado llevar una careta para esconderme de todos los desconocidos que se agolpaban en el vestíbulo de la facultad. Todos en pequeñas comunidades con un común denominador, todos, menos yo. Sí, me he enfrentado sola a este mundo, y pensé la verdad que me podría haber ido peor dentro de que tampoco es que haya sido el mejor día de mi vida.

Como no podría ser de otra manera la facultad de Bellas Artes es puro caos en movimiento, empezando porque la mayoría de los grupos no tenían profesor, dada la ausencia del mismo, en vista de lo cual he decidido esperar pacientemente a la presentación oficial sentada en la escalinata interpretando mi propio papel del día. Sí, soy bohemia, y estoy sola ¿y qué?

A medida que fue transcurriendo la mañana conocí a dos chicas. No parecían demasiado forzadas en su actitud así que me junté a ellas en lo restante de la jornada...

Después de la presentación, volví a corroborar que, Bellas Artes es un mundo lleno de personas fascinantes e intrigantes al tiempo y no sólo por los alumnos sino también por los profesores. Puedes imaginarte a ese estereotipo bohemio en un margen de edad de dieciseís a veinticinco años, pero no en alguien de cuarenta para arriba. Bien pues esos son los encargados de impartir clase y también de los que hacen que pase de generación en generación una misticidad bohemia que por un lado te hace preguntarte si acaso es real y por otro qué habrá detrás de ese personaje que nunca muere.

Tengo tantas ganas de pasearme por los pasillos por los que estudió el mismisimo Dalí...